...Me acostumbré a huir de aquello que me hacía ser yo mismo, me acostumbré a saber que nada me haría perturbable...
...Me acostumbré a algo irreal, tarde o temprano tenía que volver, sentirme de esta manera, podrido por dentro, sin ganas más que de acabar con todo...
...Me resigno a saber que esto no va a cambiar, me resigno a ver mis manos y verlas incapaces de hacer nada, modificar nada, porque todo, siempre, ha sido igual. Sin gestos de violencia, porque ya no creo en lo que pueda venir... sin gestos de ilusión, pues me he acostumbrado a ser lo mismo...
...Muchas gracias... por devolverme a la realidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario